El legendario cantante murió hace un año, dejando un increíble legado musical, millones de fans entristecidos, y una nube de misterios sobre su vida y su persona. Ahora algunos de ellos comienzan a resurgir.

  1. Quería sus cenizas en Bali

Tal como él lo deseaba, su cuerpo fue cremado. Y según su testamento, Bowie quería que sus restos fueran esparcidos en Indonesia, bajo los rituales budistas de Bali.

  1. Le preocupaba el recibimiento de “Blackstar”

Bowie sabía que “Blackstar” sería su trabajo final. “Estaba nervioso de que no resultara un buen álbum”, expresó Jonathan Barnbrook, el diseñador de la portada.

  1. El simbolismo de su última obra

La portada del álbum representa una estrella negra y solitaria sobre un fondo blanco. Algo simple, pero cargado de simbolismo, según quienes trabajaron con Bowie en el diseño.

  1. Dejó US$ 2 millones a su asistente

Bowie dejó una herencia de US$ 100 millones para su esposa, Iman, y para sus dos hijos. Sin embargo, su asistente personal, Corinne “Coco” Schwab, que trabajó con él desde 1973, también estaba incluida en su testamento y recibió US$ 2 millones.

  1. Firmaba e-mails con seudónimos

El productor Brian Eno trabajó de cerca con Bowie desde la década del 70. Ambos se convirtieron en grandes amigos luego de lanzar la famosa Trilogía de Berlín, tres de los discos más escuchados de Bowie: “Low” (1977), “Heroes” (1977) y “Lodger” (1979). En los últimos años ambos se comunicaban por e-mail. Al final de cada correo, la costumbre de ambos era firmar con nombres inventados. Algunos de los de Bowie eran Mr. Showbiz, Milton Keynes, Rhoda Borrocks y the Duke of Ear.

  1. Fue la inspiración de Lorde

Sin duda, Bowie es influencia para muchos en la industria de la música. Un ejemplo es la cantante neozelandesa Lorde. La artista de 20 años contó en su cuenta de Facebook que, después de un concierto que dio, Bowie le pidió encontrarse: “David era diferente. Algo cambió en mí esa noche”, expresó la cantautora.

  1. Su música no es su legado

En el documental “Bowie, the last five years” se retrata a un personaje distinto al que solía aparecer en público. Bromista y juguetón, Bowie tenía una muy buena relación con sus músicos y colaboradores. Al final del documental, al ser preguntado cómo quería ser recordado, bromea: “Me encantaría que la gente crea que en realidad tuve los mejores peinados”.

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