Al término de la exhibición de La La Land en el pasado Festival de Cine de Venecia, se produjo una ovación de pie por largos minutos. En el palco del segundo piso, vimos a Emma Stone muy emocionada, llorando, y al director de la cinta, Damien Chazelle, consolándola, ambos felices. A su lado Ryan Gosling, coprotagonista de este musical romántico, también aplaudía y sonreía. Era obvio que La La Land se había convertido en favorita y Emma también. No sorprendió entonces cuando al final de La Mostra ella fue elegida como la mejor actriz, o que ahora sea una apuesta favorita para mejor actriz en la categoría comedia y musical para los próximos Globos de Oro y, además, que aparezca como segura nominada al Oscar.
La carrera de esta joven actriz de 28 años, musa de Woody Allen, que se hizo famosa gracias a las cintas Easy A, Superbad, The Help y The Amazing Spiderman 2, no fue del todo fácil. Desde los 15 años, cuando se trasladó de Arizona a Hollywood con su madre, tuvo que golpear muchas puertas para llegar donde está. La La Land cuenta una historia muy parecida a la suya, hablando de una joven aspirante a actriz que llega a Hollywood en busca de fama y reconocimiento. Ahí conoce y se enamora de un joven pianista de jazz (Ryan Gosling), que también persigue sus sueños. Como ambos son ambiciosos, finalmente logran triunfar, pero el trabajo y la celebridad los separan y cada uno termina siguiendo su propio camino, aunque se aman profundamente. La historia se cuenta en un estilo reminiscente de Los paraguas de Cherburgo, con muchos de los diálogos cantados y acompañados de bailes.
Conversamos con la simpática actriz pocos días antes del estreno de la película en Los Angeles.

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¿Siempre te gustaron los musicales?
Me encantaban desde que era muy pequeña, sobre todo los de Broadway. Mi mamá era una fanática de Los Miserables, tocaba todo el tiempo la música en nuestra casa. A esa edad ya logré darme cuenta de que algunas personas pueden expresar sus emociones cantando, lo que comprobé personalmente a los 8 años, cuando con mi mamá fui a ver finalmente su obra favorita. Ahora, justo antes de filmar La La Land, me presenté con Cabaret en Broadway, encarnando a Sally Bowles, lo que me ayudó a entender cómo se deben interpretar las frases cantadas.
En la película, la pareja sacrifica su amor para cumplir sus sueños profesionales. ¿Sientes que has pagado un precio alto para encontrarte donde estás?
Para muchas personas, el amor por lo que hacen es tan enorme, un foco tan singular, que pueden llegar a obsesionarse. Lograr un equilibrio entre lo que te gusta hacer y tu vida personal es complicado, sobre todo combinando ambas cosas a través del tiempo. Pero creo que La La Land es una historia individual, y que es posible tener un gran amor y además cumplir tus sueños profesionales.
¿Qué sientes que sacrificaste tú?
Hace algunos años pasé por una época difícil, cuando todos mis amigos se estaban graduando de la universidad mientras que yo ni siquiera había terminado el colegio. Tampoco fui al college. Mientras mis amigos se graduaban, yo iba a audiciones y trabajaba, que es lo que siempre quise hacer. En algún momento tuve dudas, pero he llegado a la conclusión de que nunca habría podido estar donde me encuentro si no hubiera seguido este camino. Ahora me siento muy agradecida y me doy cuenta de la suerte que tuve.

Los Angeles, ciudad mágica
¿Fue fácil ser actriz a tan temprana edad?
Más bien difícil. Sufrí mucha ansiedad cuando niña y estuve en terapia desde los 8 hasta los 10 años; era casi agarofóbica, no podía dejar a mi mamá. Por suerte ya no sufro ataques de pánico, era demasiado ansiosa, tenía mucho miedo, pero al mismo tiempo me encantaba actuar.
Descríbenos tu adolescencia…
Era muy parecida a como soy ahora. Siempre me sentí muy responsable, no quería decepcionar a nadie, sobre todo a mis padres, porque me fui muy joven de mi casa. Tenía 15 años y los convencí de que me permitieran mudarme a Los Angeles. Ellos me dijeron, “si no resultan tus planes, regresas inmediatamente”, por lo que debí actuar muy responsablemente, tratando de no tomar decisiones estúpidas. Pero cuando cumplí los 17, viví mi etapa tonta, mi época salvaje que consistía en ir a lugares para mayores de 21, bailar y beber Red Bull toda la noche, porque no tomo alcohol.
¿Te fuiste sola a Los Angeles?
No, me acompañó mi mamá. Firmé contrato con una agencia que me mandaba a todas las audiciones donde necesitaban rubias –en ese tiempo yo era rubia natural– para papeles de cheerleader, hija de alguien o roles en Disney, pero no pasaba nada. Terminé trabajando en una panadería para perros en el Farmer’s Market de Los Angeles. Ahora me doy cuenta de que ese rechazo puede ser brutal.
Pagaste un precio.
Sí, pero gracias a estas experiencias fui capaz de identificarme con la lucha de Mia, mi personaje en La La Land.emma1
¿Qué significa para ti el título La La Land? ¿Piensas que Los Angeles es una ciudad romántica?
Es como todos nos referimos a Los Angeles, tiene un sonido muy musical. Fue hermoso ver esta película a través de los ojos de Damien (el director de la cinta), la manera de hacer que todo se vea casi falso y cómo usó locaciones reales que se ven impresionantes, nostálgicas y hermosas. Por ejemplo, el observatorio Griffith, filmar en el planetario fue muy romántico. Pero personalmente, nunca pensé que Los Angeles fuera un lugar romántico.
Al parecer, siempre has logrado lo que te propones.

¿Qué deseas ahora de tu vida?
Expansión. Quiero aprender mucho más. Me gustaría tomar distintos cursos, porque no asistí a la Escuela Superior y, como te conté, tampoco fui a la universidad. Este año me di cuenta de que casi todos mis amigos son universitarios y tienen trabajos estables. Yo no tengo ninguna de esas cosas. Me gustaría aprender idiomas, ramas que no estudié. En cuanto a mi trabajo, me gustaría excavar más profundamente y explorar.
¿Y en tu vida personal?
Deseo ser feliz, estable. Realmente anhelo encontrar un equilibrio entre mi vida personal y profesional, y que no me ocurra lo que le pasa a Mia en “La La Land”.
Por coincidencia, a la actriz le ocurrió algo parecido con su ex pareja, Andrew Garfield, al que conoció en el set de “El Hombre Araña”. El éxito que les trajo esa película hizo que ambos recibieran numerosas ofertas, que sus agendas los mantuvieran lejos y ocupados, y finalmente, como le ocurre a los protagonistas de la película, la relación entre ambos terminó. Es muy posible que ahora los dos reciban nominaciones, Emma por La La Land y Garfield por Silence.
Eres rostro de una marca de cosméticos. ¿Te consideras bella?
No puedo darle el gusto a todos, solo a mí. Si tratara de que toda la gente me considerara bonita, estaría perdiendo la batalla, porque es algo tan subjetivo. En cuanto al contrato con Revlon, mi modelo fue Diane Keaton como rostro de L’Oréal y Ellen DeGeneres con Cover Girl. Las miré y me dije, “estas mujeres son divertidas, tienen personalidad, son seres humanos que han vivido auténticamente sus vidas, son exactamente lo que debiera ser la belleza real. Yo seré una inspiración para las jóvenes, mostrándoles que no deben verse como modelos para ser hermosas”. Además, me gustó la marca Revlon, porque está envuelta en muchas causas filantrópicas. Ellos me dieron la oportunidad, y ahora siento una especie de obligación hacia las jóvenes. Mi trabajo no es ser bella, sino ser actriz y lo más humana posible. Si puedo inspirar a otras jóvenes, estoy feliz. Es lo que hizo Diane Keaton por mí.em3
Hablando de filantropía, ¿qué causas apoyas?
Soy una gran activista en la lucha contra el cáncer de mama. Mi madre tuvo un cáncer triple negativo. Ella me instó a referirme al tema. Además, apoyo al Club de Gilda, creado en memoria de Gilda Radner, que falleció de cáncer ovárico. Es un centro de apoyo gratuito para mujeres que viven con cáncer o tienen algún familiar que lo padece.
 

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