La noticia cayó como un balde de agua fría en la conciencia colectiva mundial; después de 11 años de relación, dos de matrimonio y seis hijos (Maddox, Pax, Zahara, Shiloh, Vivienne y Knox), Angelina Jolie presentó una demanda de divorcio contra Brad Pitt citando “diferencias irreconciliables” y echando a andar una complicada y eficiente maquinaria judicial y de relaciones públicas que, para efectos prácticos, ha dejado la imagen de Pitt envuelta en una nube de sospechas y escándalos.
Desde que se anunció la noticia el pasado 20 de septiembre, todo indica que la ruptura de “Brangelina”, como se hizo conocida la pareja desde un principio, tiene un solo culpable: Pitt. Las teorías se han acumulado en los últimos días, con rumores que señalan que Brad tiene “un problema de carácter”, que se “enoja frecuentemente” y que eso “pone en peligro a los niños”; que “consume drogas y alcohol en exceso”; que mantenía “una relación demasiado cercana” con el padre de Angelina, Jon Voight; que durante el rodaje de su nueva película, “Allied”, él y el equipo de producción organizaron fiestas con “prostitutas rusas”. Brad es violento. Brad tuvo un “incidente” que convenció a Angelina de que debía “proteger a sus niños”. Brad, borracho, tuvo una dura discusión con Angelina a bordo de su avión privado y golpeó a Maddox. Y así fueron apareciendo rumores, rumores y más rumores.
The New York Post informó que Angelina había contratado un detective privado para descubrir si, como sospechaba, su marido estaba teniendo un affaire con su coestrella en “Allied”, Marion Cotillard. “El detective descubrió que era verdad y esa fue la gota que rebasó el vaso”, aseguró una fuente a ese periódico, una aseveración que resultó ser totalmente falsa. Fue la propia Cotillard la que aclaró los malentendidos a través de su cuenta de Instagram, diciendo que la situación estaba “fuera de control y afectando a gente a la que amo”, y explicando que hace algunos años había conocido al hombre de su vida, el actor y director francés Guillaume Canet, padre de su hijo, y anunciando de paso que ambos esperaban otro hijo en los próximos meses. “Él es mi amor, mi mejor amigo, el único al que necesito”. Luego escribió: “Deseo que Angelina y Brad, dos personas que respeto profundamente, encuentren paz en este momento tan tumultuoso”.
Las posibilidades de que eso ocurra son mínimas. El 24 de septiembre, The New York Times anunció que Angelina había contratado a la abogado Laura Wasser para que la representara legalmente en los procedimientos del divorcio.angelina-jolie-brad-pitt-spain

Más que una abogado, Wasser es un “pitbull” en tacones que antes ha defendido, entre otros, a Johnny Depp, Gwen Stefani, Maria Shriver, al menos dos hermanas Kardashian y a la propia Jolie durante su previo divorcio con Billy Bob Thornton. ¿Su primera movida? Exigir la custodia total de los niños adoptados y naturales de la pareja, un derecho que consiguió luego de que el Departamento de Servicios para Niños y la Familia de la ciudad de Los Angeles determinara que Brad podría ver a sus hijos solo en visitas, y que estas serían inicialmente monitoreadas por un terapeuta. Pitt, además, será objeto de exámenes no programados para supervisar su consumo de alcohol o marihuana, dos sustancias con las que, según Angelina, tiene problemas. Aparte de todo esto, la familia completa se someterá a sesiones de terapia familiar.
El clan más famoso del mundo ya no es la familia perfecta que parecía ser hasta hace solo tres semanas.

Este es un romance que promete terminar en forma tan escandalosa como comenzó. La pareja se conoció en el set de “Mr. and Mrs. Smith” en 2004, cuando ella estaba recientemente separada de Thornton y era madre de su pequeño hijo adoptado, Maddox, y él era el marido de Jennifer Aniston, ex estrella de “Friends” y una de las mujeres más queridas por el público de Estados Unidos.brangelina-hijos-t
Los rumores de un affaire inundaron el set de la película y adquirieron nueva fuerza cuando sorpresivamente, en marzo de 2005, Pitt y la Aniston anunciaron su separación. Un par de meses más tarde, la revista W publicó un portafolio de 60 páginas –sí, 60– donde Angelina y Brad aparecían fotografiados por Steven Klein interpretando a una sexy y severa familia de los años 50. Nadie que haya tenido ojos pudo dejar de observar la química que la pareja mostraba, por ejemplo, en ropa interior sobre la cama jugando con un revólver, o rezando tomados de la mano en la mesa junto un rubio clan de niños.
Jennifer Aniston fue quizás la más sorprendida de todos, porque, según reveló en una entrevista posterior, Pitt le había asegurado que no había terceros en su decisión de separarse. De ahí en adelante “la novia de América” quedó marcada con el sello trágico de una mujer humillada del que no ha podido despojarse ni siquiera ahora, que está casada nuevamente con el actor y escritor Justin Theroux y, por lo mismo, cientos de memes y portadas presentaron esta nueva ruptura de Brad como un triunfo personal para ella.
El impacto de “Brangelina” como “celebrity couple” no puede explicarse solo por la belleza y fama de sus integrantes, sino también por su misterio. A diferencia de ex parejas como Tom Cruise y Nicole Kidman o Gwyneth Paltrow y Chris Martin, cuya celebridad, en comparación, fue plana y unidimensional, en el caso de Jolie y Pitt las aristas eran interminables. Después de ser considerado durante años no mucho más que un sex symbol masculino rubio y sonriente, en la última década el actor ganó prestigio y respeto protagonizando películas como “Inglorious Bastards”, “Moneyball” y “The big short”. Junto a Angelina, además, su imagen estuvo filtrada por un aire de superioridad moral y preocupación por el planeta y sus habitantes que lo llevó, entre otras cosas, a colaborar en la reconstrucción de New Orleans después de la tragedia desatada por el huracán Katrina.
Angelina, por su parte, no ha logrado alcanzar las alturas profesionales de su ex marido y la gran parte de sus películas han aparecido y desaparecido de las pantallas sin dejar ninguna huella. Sin embargo, su trabajo humanitario, su extraordinario y ambiguo sex appeal, su posición como líder de causas políticas, sociales y hasta de salud y, por supuesto, su reputación de excelente madre para seis niños, le han permitido mantenerse inevitablemente en la retina del público y la prensa desde que ganó un Oscar como mejor actriz secundaria por “Inocencia interrumpida”.gallery-original-hijos-como-han-crecido-12347075-1-esl-es-asi-han-crecido-los-hijos-de-angelina-jolie-y-brad-pitt-jpg
Juntos, Brad y Angelina crearon “Brangelina”, una nueva definición de “power couple” para el siglo XXI que, como señaló Hadley Freeman en The Guardian, supo manipular el mundo de la fama moderna mejor que nadie. A pesar de sus continuas exigencias de privacidad, la pareja convirtió cada uno de sus movimientos en material de consumo periodístico. El nacimiento de sus hijos y hasta su propio matrimonio, realizado en Francia y al que asistieron apenas 20 personas, fueron vendidos a revistas y tabloides en millones de dólares que luego fueron destinados a obras de caridad. Cuando Angelina enfrentó la amenaza de un cáncer, explicó las razones de su doble mastectomía preventiva en una columna de opinión en The New York Times. Cuando la pareja decidió que su hija Shiloh nacería en Namibia, el gobierno de ese país decretó que el cielo sobre la clínica sería zona de no-vuelo. Brad promovió el trabajo de arquitectos “sustentables”, como el chileno Alejandro Aravena. Angelina sostuvo una audiencia privada con la reina Isabel.
Con la ayuda de estas mil caras, la pareja creó a su alrededor un laberinto de espejos que ayudó a ocultar su verdadera personalidad. En entrevistas, Brad se muestra a menudo amable pero cauteloso, abierto, hasta cierto punto. Ella en cambio es la maestra de la entrevista inocua, exigiendo, según filtraron documentos on line hace un tiempo, que sus entrevistadores no se refieran a su vida privada y que la entrevista no sea usada “de una manera que afecte negativamente a Ms. Jolie”.
Angelina puede mostrar un corazón de oro con los refugiados sirios o los huérfanos de África, pero como enemiga, se dice que es de temer. Por lo mismo, Brad es afortunado de haber firmado un contrato prenupcial que, según reportes periodísticos, no puede ser modificado y que ayudará, entre otras cosas, a dividir una fortuna común de cerca de 400 millones de dólares, 12 propiedades (siete de él, dos de ella y tres conjuntas) y, lo más complicado de todo, la custodia de sus hijos. Eso no evitará discusiones, sin duda. La primera tiene que ver con la viña que ambos poseen en Francia, Château Miraval, avaluada en 60 millones de dólares. Se dice que ella quiere venderla para concentrarse en una “carrera política”. Él, quizás más romántico, quiere mantenerla.
A pesar de que según el sitio de Perez Hilton Angelina vive “una agonía” después de la separación, sus detractores aseguran que su imagen de “santa” ha quedado trizada con sus acciones luego de la ruptura.
No todo el mundo ha quedado paralizado con esta inesperada noticia de la separación. La cantante Adele, después de bromear al respecto en un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, confesó que el fin de “Brangelina” le importaba un bledo, aunque sus palabras fueron menos educadas que nuestra traducción.