La actriz australiana, protagonista de “Lion”, asegura que despierta todas las mañanas agradecida de su vida, su marido, sus hijas y su carrera. A los 49 años, dice, finalmente ha comenzado a superar las vulnerabilidades de su juventud. “Veo el reflejo de quien soy en mi marido. Él me hace sentir que me ama por lo que soy”.

Aparte de tus hijas con Keith, eres madre adoptiva de dos hijos con Tom Cruise, ¿pensaste en ellos al filmar esta cinta?

Totalmente, sobre todo por el mensaje de esta película, que muestra que es posible tener dos madres, como ocurre con Saroo, y por la idea del amor incondicional. Todos asumen que la madre adoptiva se sentirá amenazada por la madre biológica, y por eso me emocioné tanto cuando mi personaje le dice a su hijo, “será fabuloso cuando tu madre te vea y se dé cuenta de lo hermoso que eres”. Para mí, es importante que mis hijos sepan que los apoyaré si algún día deciden buscar a su madre biológica. Mi amor por ellos es incondicional.

Después de 10 años de matrimonio con Keith, ¿qué has aprendido de las relaciones entre personas, del matrimonio?

Hoy no podría hacer nada sin mi marido. Nuestra unión es tan fuerte, tan potente, enriquecedora y sanadora, que somos uno y no dos. Cada vez que ocurre algo bueno, digo “esto es nuestro” y viceversa. Aún me asombra pensar que logramos encontrarnos el uno al otro. Tengo mucha suerte de tenerlo a mi lado, Keith es mi roca.

Muchos te consideran la mujer perfecta. ¿Tienes vulnerabilidades?

¡Muchas! Todavía tengo problemas para defenderme, no soy muy firme. Me gusta darle el gusto a la gente, lo que me trae problemas de personalidad. Pero supongo que estar en una buena relación ayuda. Veo el reflejo de quien soy en mi marido. Él me da seguridad, me hace sentir que me ama por lo que soy. Es fabuloso escuchar eso, tengo mucha suerte de tener a mi lado a una persona que me ayuda con mi autoestima.

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