El príncipe Harry se ha llevado un disgusto por no poder llevar a su novia Meghan Markle a la fiesta de cumpleaños de la Reina Isabel II, aunque ha entendido las razones que le ha dado su abuela. Lo que ya no es tan seguro es que la actriz americana lo haya comprendido y tomado de la mejor manera, dicen que Meghan se ha sentido muy desplazada. Los más pesimistas creen que este incidente puede provocar una crisis en la pareja.

Aunque el cumpleaños de la Reina Isabel II es el 21 de abril, la Reina lo celebra dos veces. Una en el día de su natalicio y una segunda vez con mayores fastos el segundo sábado de julio. Esa es la tradición. Y esta tradición también dice que a la fiesta celebratoria sólo pueden acudir en calidad de familiares los que son familia por sangre y sus maridos, esposas, novios y novias oficiales. Y resulta que Meghan Markle no es novia oficialmente. Es novia sí, pero aún no ha habido una presentación oficial. Por este hecho tiene prohibida por protocolo la entrada a la gran fiesta que dará la Reina Isabel II el sábado. Y no es una fiesta cualquiera, se trata de un gran evento en el que La Reina saludará desde el balcón y 124 fusiles saludarán a la Reina ese día entre Hyde Park, Windsor y la Torre de Londres. Además un magnífico desfile presidirá las calles desde Buckingham hasta la parada de Caballeros. Y después llegará la espléndida cena oficial con todos los invitados notables.

Se entiende que la novia de Harry esté molesta. Quizá su recelo más que por no ir a la fiesta se basa en el hecho de no ser aún la novia oficial. Es algo que no se entiende. ¿Qué espera el príncipe Harry para presentar a Meghan de manera oficial como su novia? ¿Acaso el príncipe tiene dudas sobre su compromiso? Estas son algunas de las preguntas que surgen entre la prensa y entre el píblico a raíz de conocer la no asistencia de Meghan Markle al fiestón de la Reina Isabel II.

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