Melania siempre pensó en grande. Quienes la conocen dicen que desde que vivía en una ciudad eslovena, bajo el régimen comunista, tenía la ilusión de hacer cosas grandes. Curiosamente el sueño se le ha cumplido con creces; a partir de enero será la Primera Dama del primer país del mundo y del símbolo más representativo del capitalismo. Melania encarna la belleza extranjera en un país en el que su esposo ha condenado la inmigración; ella encarna también la belleza de portadas y pasarelas, la vida de aplausos y luces, y lo que muchos llaman, un arribismo sin límites.
Sin embargo, Melania también sorprende con un lado distinto. Su timidez y discreción han llamado la atención, cuando la prensa ha intentado descubrir algo de su pasado, algún lado oscuro o cuestionable, que no encontró por cierto.
Desde que se unió a Donald Trump, se puso en el papel de exmodelo, una mujer de mundo habituada a todas las capitales y los idiomas europeos, como ha señalado el sitio mundohispanico.com.13f7f3a8cdd14b861a9c356334a90251

La chica de provincia a quien le costaba sonreír

Melania nació y vivió su infancia en la ciudad industrial de Sevnica, en un departamento junto a un río y a fábricas humeantes. Era una muchacha alta, delgada, educada, muy estudiosa y responsable, cuyo sueño era triunfar en el mundo de la moda. Su nombre en ese entonces era Melania Knavs –se lo cambió cuando se mudó a vivir en Nueva York-.
El sitio web mundohispanico.com publicó algunas declaraciones de gente de su entorno. Marjana Jelancic era amiga de infancia de Melania. “Creo que Sevnica le quedaba chica, desde niña soñó con irse de aquí”. Eran los tiempos en que Eslovenia era parte de Yugoslavia y tenía un gobierno comunista; aunque ligeramente más liberal que otras dictaduras de Europa oriental y mantenía lazos con Occidente. Por eso sus ciudadanos podían viajar al exterior.
El mismo sitio web reporta que el padre de la próxima Primera Dama, era un comerciante de autos llamado Viktor Knavs y su madre, Amalia, trabajadora de una fábrica textil. La familia vivía en un edificio multifamiliar de ocho pisos junto a la escuela de Melania.
Su amiga pone énfasis en los buenos modales y educación de la ex modelo estadounidense. “Jamás le oímos decir una mala palabra o hablar mal de nadie”, afirma. Su afición por la moda era evidente; según Jelancic, con gran habilidad Melania hacía cosas nuevas usando ropa vieja.
Su vida empezó a cambiar cuando se mudó a la capital para cursar la secundaria. Allí fue descubierta por el fotógrafo Stane Jerko quien quedó impactado con su mirada y su 1,80m de estatura. Él recuerda que era muy tímida, le costaba sonreír.Donald-Melania-Trump-posed-photos-before-screening
Con solo 16 años, Melania empezaba a descubrir un mundo nuevo, en cercanía con la fama y el brillo glamoroso de las pasarelas. Milán, París y otros centros de la moda pronto se convirtieron en su casa y los idiomas vinieron a ella con fluidez: inglés, alemán, francés e italiano, además de esloveno y serbocroata.
Instalada en Nueva York, le aconsejaron cambiar su nombre y se denominó en adelante Melania Knauss.

El encuentro con Donald Trump

No, Melania no se sintió cautivada por la imagen imponente del magnate Donald Trump, al contrario, quizá su indiferencia hizo la diferencia para que Trump insistiera en conocerla. Coincidieron en una fiesta en Manhattan, donde Trump, recién separado, le pidió su teléfono. Ella, 24 años menor, se lo negó. El magnate había llegado acompañado de Celina Midelfart, la heredera del imperio de cosméticos noruego del mismo nombre, pero aun así se acercó a Melania para pedirle su teléfono. Viéndolo acompañado, la entonces modelo se negó inicialmente, pero antes de acabar la noche, Donald ya había conseguido su número. Cuentan que se enamoraron en la discotheque Moomba, entonces el lugar de moda en la ciudad, hasta que en 2004 él le pidió que fuera su esposa. Se unieron y en el 2005 nació el hijo de ambos, Barron.
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Curiosamente no fueron los escándalos, ni las infidelidades ni los celos ni el dinero lo que amenazó la supervivencia de este matrimonio. La amenaza constante en la relación ha sido la ambición política del magnate. Cuando en 2010 quiso lanzarse como candidato a la Casa Blanca, la idea no hizo feliz a Melania y la factura fue la ruptura temporal de su relación. La pareja se reconcilió cuando al parecer Trump desistió de participar en la vida política.
Aunque muchos piensan que Melania es calculadora y ambiciosa, ella descubre más bien ese lado tímido y discreto Pareciera que los códigos de la política no son lo suyo, sin embargo a insistencia de los asesores del Presidente electo Estados Unidos, colaboró en la campaña y fue una esposa de candidato muy presente. Muchos analistas afirman que será la Primera Dama menos preparada, algunos lo hacen desde el prejuicio que tienen sobre su carrera de modelo e incluso por aquella portada al desnudo en una edición de GQ en el año 2000. Otros critican el nulo vínculo con su país natal, recordando que en su boda de 750 invitados solo tres personas de su familia llegaron desde Eslovenia. Quizá la crítica más fuerte que podría recibir es la de ser una Primera Dama sin querer serlo. Pero ¿quién dijo que los deseos no pueden revisarse?

 

La mamá de Barron

Melania pasa mucho tiempo junto a su hijo Barron de diez años, el menor de los Trump. En muchas ocasiones ha declarado que la crianza de su hijo es su principal trabajo. El portal de Univisión señaló que el pequeño Barron comparte con su padre el gusto por el golf y tiempo juntos, como el hábito de cenar a solas ocasionalmente. Se sabe que desde pequeño tiene un refinado gusto, lo que ha hecho que Melania lo llame a veces “Little Donald”. Barron tiene en el penthouse de la familia, un piso para él solo. Disfruta de los juegos afines a su edad, la apasionan los helicópteros, aviones y proyectos de construcción. Para muchos resulta irónico que aún se divierte construyendo en legos y proyectan que algún día esas construcciones, aeropuertos, helicópteros y aviones, podrían ser reales y propios.

Melania Trump, wife of reality personality Donald Trump, and their son Barron now 4, attended the <br />

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Hacia la Casa Blanca
Algunos recordarán su primera aparición pública en noviembre del año pasado en Myrtle Beach, South Carolina, cuando retumbaron sus palabras: “¿No es el mejor?”, preguntando a la multitud. “Será el mejor presidente de la historia. ¡Te quiero!”. Desde entonces en varias entrevistas se ha referido a su marido reiterando que fue su inteligencia lo que la enamoró de él. Ya Melania tenía en esas declaraciones otra investidura, ya se proyectaba como Primera Dama.
Las críticas tenían que llegar y la controversia también. Muchos recuerdan la polémica que provocó su discurso durante la última jornada de la convención en Cleveland, Ohio, por parecerse en exceso al pronunciado por Michelle Obama en el 2008, y contener incluso párrafos idénticos. Seguramente, desde aquel día, Melania asumió que su nuevo estatus incluye eso: sal y pimienta, una de cal y otra de arena, porque el mundo entero tiene los ojos puestos en ella. Hoy, solo le falta instalarse en al Casa Blanca y empezar a vivir su nueva vida.
Recientemente la polémica por quiénes serán los diseñadores del vestuario de Melania Trump ha sido noticia en titulares y tabloides. Todo parece indicar que desde ya, los movimientos de Melania, lo que diga y calle, lo que use y luzca, lo que haga oficial y extraoficialmente, serán noticia. Los rumores de que casi ningún creador querría a Melania Trump como clienta, empezaron a desvanecerse. ¿Quién no querría vestir a la Primera Dama de los Estados Unidos? Recién se supo que que Tommy Hilfiger estaría dispuesto a hacerlo y él se encargó de sostener en Women’s Wear Daily que cualquier diseñador debería sentirse orgulloso de vestirla, así como se ha hecho con Michelle Obama. Incluso, dejando atrás la política y a tono con el espíritu navideño, habría tenido reuniones en la Trump Tower para empezar a ver los que podrían ser los primeros modelos con los que espera deslumbrar la tercera –y actual– mujer del 45º Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.Melania-Trump-Feet-720891

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