Madre e hija unidas por el amor infinito e incondicional; por el arte, por el respeto a la vida y por la gratitud al Universo y a la naturaleza. Ellas están conectadas con aquello que las hace vibrar…

Por María José Troya. @mariajosetroya Fotografía: Soledad Rosales @rositasoledades Estilismo: Paulina Andrade @paulina.andrade.m y  Manuela Cordoba @manuelacordoba  Maquillaje: Catherine Merizalde @catherine_merizalde Peinado: Elizabeth Gualoto @elizabethg_mkup Vestuario: Calvin Klein, Zara, Old Navy, The Designers Society, Pomarosa Post producción: Alejandro Pineda @apinedaretoucher Asistente estilismo: Anabella Martinez @anabellamartinez__ Asistente foto: Héctor Casa @hectorcasa23

Giovanna fluye como la suave brisa. Con mucha sensibilidad y conexión con la vida. Es delicada en su trato, pero determinada en sus ideas y proyectos y es probable que no solo sea porque es madre o artista -ambas situaciones cambian la mirada hacia el mundo-, sino porque con los años haya ido encontrando su lugar y un propósito mayor para lo que hace. De hecho, así mismo lo afirmó apenas empezamos a conversar: quiere seguir haciendo televisión y teatro, sobre todo este último, pero con un objetivo mayor, que tenga un alcance y un efecto que vaya más allá del consumo inmediato. Tiene 39 años: se siente madura, plena, llena de gratitud con la vida y con aquello que le rodea. Agradece y se siente bendecida por cada paso que da y cada logro alcanzado, pero no lo hace de manera impostada, ella está segura que lo que da, recibe.

Rosa, su hija, es un huracán. ‘Un toro’, dice Giovanna. La define como alguien fuerte, con convicciones claras y determinación. Y es que tiene 17 años y el ímpetu propio de la adolescencia. Sabe que el futuro tiene mucho por ofrecer, pero también es consciente del trabajo que eso requiere. A primera vista su carácter es muy diferente al de de su madre, pero al conocerlas mejor, se ve cómo conectan rápidamente aunque no son conscientes de ello. Hay magia en su interacción, hay risas y ¡claro! también hay discusiones que, con el pasar de los años, tan solo develarán que a pesar de sus diferencias son el mejor equipo.

Desde el año 2018 se fueron a vivir a Bogotá, Colombia. Una oferta laboral para Giovanna fue lo que les hizo tomar esta decisión como familia. Su esposo,  Diego Azanza, también creyó que era un gran momento para cambiar de ‘aires’ y junto a Rosa y Lucas, su hijo menor, emprendieron el viaje que ahora ha llegado con nuevas -y maravillosas- experiencias. Hay proyectos nuevos y, sobre todo, la tranquilidad de sentir que están en el lugar apropiado en un momento especial.

“Nunca me he sentido presionada a seguir
los pasos de mi mami.
El arte siempre ha sido algo esencial para mi, pero también tengo otros planes para mi futuro…”

¿Cómo es su vida en Bogotá?

¡Increíble! Es una ciudad dinámica, llena de arte, de proyectos y que me ha recibido muy bien, desde hace varios años. No me he desligado del Ecuador, pero mis hijos y mi esposo están allá y las cosas han salido muy bien. El cambio era necesario.

¿En qué etapa artística te encuentras?

Siento que me está llegando ‘esto de los 40’s’ (risas). Quiero hacer mucho cine y mucho teatro, pero con propósito, con otro alcance y con otra perspectiva. Quiero seguir teniendo mis personajes fuertes, que tengan una visión poderosa, por ejemplo como el de Manuelita… una mujer que alza la voz, que no se detiene. Manuela Sáenz a mi me ha enseñado que se debe escuchar a la intuición, que se debe tener una estrategia, un objetivo que vaya más allá de tu propia existencia.

Miss Funnyverse también expone situaciones por las que has atravesado…

¡Claro! Ahí alzo la voz para denunciar todo lo que pasa con la mujer en el Ecuador, el estereotipo, la maternidad, el amor, todo aquello de lo que creo que debe hablarse. Hay muchas risas, pero también muchas verdades.

¡Llevas muchos años de casada!

¡Sí! Con Diego ha sido un viaje de vida fantástico. Desde que lo vi supe que era el amor de mi vida; empezamos nuestra relación cuando yo era muy joven, luego ya me preparaba justamente para candidata a Miss Ecuador y me quedé embarazada. La presión mediática era demasiada, los programas de farándula hablaban de eso y yo no sabía cómo manejarlo. ¡Ahora sería tan diferente! (risas). Pero fuimos para Estados Unidos donde nació Rosa, luego volvimos a Ecuador porque le detectaron cáncer a mi papá y luego fuimos para Uruguay, de donde es Diego. Todo eso nos fortaleció: éramos los dos solos criando una familia y saliendo adelante. Luego volvimos y llegó la producción de El Cholito, eso fue increíble para mi carrera, Rosa incluso salió en algunos capítulos.  Ahora que miro hacia atrás, sé cuánto ha costado este camino, cuántas alegrías hemos tenido y cuántos aprendizajes… ¡soy verdaderamente feliz y bendecida! 

Comparten su gusto por el arte, por la moda y los viajes. Su relación se da entre risas y con situaciones propias de quienes son madres de adolescentes. La admiración mutua es evidente…

Rosa, ¿cómo ha sido tu acercamiento al arte? ¿Has pensado en seguir los pasos de tu mami?

Nunca me he sentido obligada, mas bien, inspirada. Estuve en clases de actuación desde pequeña, pero como parte de algo natural, sin exigencias. Sin embargo, luego descubrí el baile y eso sí es algo que me encanta. Practico ballet, contemporáneo y baile urbano; sin embargo voy a estudiar Ciencias Políticas.

¿Han compartido escenario o proyectos?

Rosa: Sí, estuvimos en una obra de teatro, La Cenicienta, cuando yo era pequeña aún y ahora algunos proyectos comerciales con marcas.

Giovanna: Mi mamá siempre me impulsó a seguir mis sueños y ser la mejor. Aprendí que cada uno tiene su camino, sus procesos y su vida, así que quiero que ella sea feliz, sin presiones más que la de sus propios anhelos.

“El arte es parte de la vida de todos, todos somos artesanos y es una manera noble de servir y entregar algo de nosotros
a los demás. Estoy feliz de haber compartido esta gira -Miss Funnyverse- con mi hija…”

Nuevos desafíos

¿A quién quisieran interpretar a futuro?

Giovanna: Me interesan mucho las mujeres que han cambiado la historia, mujeres fuertes, poderosas que no se conforman.

Rosa: Me gusta el papel de Fiona Gallagher en Shameless, es una chica que desafía lo convencional, independiente, con carácter y con metas claras.

Su vida en Colombia se proyecta prometedora, con nuevas oportunidades de trabajar, crear y
sobre todo, brillar.
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