Kelly es periodista y economista, consultora y directora creativa, con más de una década de experiencia en la industria de la moda y estilo de vida. Trabajó en Vogue México y América Latina como Editora de Moda y, más tarde como Editora en Jefe. Su visión y creación de contenido ayudaron a fortalecer la presencia del diseño latinoamericano en el escenario internacional. Recientemente estuvo en Quito para participar del evento Cosas Style Week, donde expuso sobre Redes Sociales en la Industria de la Moda. Con apertura y transparencia tuvimos este diálogo con Kelly.

Por: Martha Dubravcic. Producción: Diana Contag. Fotos: Soledad Rosales. Asistente de fotografía: Sofía Córdova. Maquillaje: Johan Franco @joefranbor 099 966 4467 Peinado: Cristina Avlia 098 380 1608. Locación: Hotel Casa Gangotena.

Hablemos de tu paso por Vogue México y América Latina. ¿Qué sumó a tu vida aquella experiencia?

Después de graduarme de la universidad empecé primero en una revista local de Miami y un año después entré a Vogue Latinoamérica, donde tuve la oportunidad de empezar desde abajo como coordinadora editorial; luego me promovieron a editora de moda y luego directora editorial. Para mí fue una escuela en el mundo editorial y la industria del lujo; y también fue una oportunidad para conocer la región, donde descubrí mi pasión por todo ‘lo latino’.

¿Cómo se da el salto de este trabajo hasta convertirte en una consultora de negocios y marcas?

Pues justo gracias a esos 10 años. Nosotros, para bien o para mal, éramos equipos pequeños en comparación con otros mercados; eso te da la oportunidad de hacer un poco de todo. Yo trabajaba en el área editorial y también me tocaba la parte de producción, eventos, styling… incluso nosotros mismos como editores hacíamos consultoría con marcas locales y también generábamos contenidos para nuestros clientes. Gracias a esos 10 años de experiencia trabajando con grandes marcas y con los mejores talentos, cuando salí de la revista me di cuenta de que muchas cosas que nosotros sabemos hacer la mayoría de los diseñadores no tienen idea por dónde empezar. Silvia Tcherassi fue la primera que se me acercó para trabajar conmigo y pues ahí han salido cosas muy orgánicas.

¿Hay una nueva estética en la moda latina? 

Yo creo que es difícil decir que hay una estética como tal porque somos una región enorme y creo que cada país tiene su propia esencia, sus propias inspiraciones y estilos. Muchas veces, cuando ven a una diseñadora que tiene éxito todos intentan imitar eso. Yo creo que hay demasiado talento acá, que hay que tener voz. Si tendría que escoger algo en común, diría que aquí tenemos mucha tradición artesanal y cada país es diferente. Me encanta ver cómo los diseñadores trabajan con los artesanos locales o toman una inspiración de su país y la interpretan de una forma contemporánea. Creo que la industria está buscando cosas diferentes más que una voz única y creo que en Latinoamérica tenemos que aprovechar la riqueza que tenemos.

Fuiste un gran soporte en la internacionalización de algunos diseñadores. ¿Quiénes son tus diseñadores favoritos?

Afortunadamente vivo ahora en Colombia y allí hay muchos; tengo la suerte de poder comprar ahí todo local. Es difícil escoger, pero obviamente Johanna Ortiz que es muy conocida, Silvia Tcherassi, ambas colombianas. En México está Sandra Weil, Lorena Saravia; la verdad es una lista muy larga y gracias a Instagram uno los conoce. 

¿Hay algún factor común que determina el éxito en la industria de la moda?

Pues yo creo que sí. La autenticidad es súper importante, un diseñador que tenga su propio estilo, que tenga algo que no se pueda encontrar en ninguna otra parte. La calidad también es muy importante, porque si quieres salir afuera y vender en almacenes grandes, la calidad es muy importante. Y, más que nada, una voz original y, claro, redes sociales.

Eres muy alineada a las propuestas de moda responsable. ¿Cuál es tu mirada; cómo entiendes la sustentabilidad en la moda? 

La sustentabilidad tiene varias capas. A veces piensan solo en el tema de reciclaje; obviamente es una parte importante trabajar con materiales orgánicos y fibras naturales, pero también está el comercio justo, emplear a personas locales, tener una causa detrás… Lo más importante es la transparencia. Por lo general los diseñadores latinos sí son sustentables. Yo creo honestamente que si ahora alguien quiere ser diseñador -si apenas está empezando o si ya está establecido- es un tema que tienen considerar. 

¿Y estos procesos de sostenibilidad pelean con la rentabilidad? 

Creo que hay formas. Puede ser un poquito más costoso, pero como consumidor, si uno sabe la historia detrás de cada prenda, el por qué están pagando un poquito más, creo que la mayoría de la gente estaría dispuesta. 

¿Hoy en día no hay como trabajar en la moda por fuera de las redes sociales?

Sí, se puede pero es muy difícil crecer. Creo que hoy en día cuando alguien te menciona un diseñador lo primero que buscas es su cuenta en redes sociales. Si quieres crecer, las redes sociales son súper importantes pero también es importante estar listos para poder exportar.

¿Cuáles han sido los principales cambios a través de las redes sociales en el campo de la moda?

Pues ahora todos somos editores y creo que a partir de las redes todos tenemos acceso. Todo el mundo puede ver lo que está pasando, algo que antes tenías que esperar hasta que salga en una revista porque era información privilegiada de los editores.

¿Las marcas son más vulnerables y el poder se ha trasladado al consumidor?

No creo que las marcas sean tan vulnerables, porque ahora tienen una comunicación directa con el consumidor y pueden saber lo que le gusta y lo que no, así las marcas pueden ser más eficientes en sus colecciones. Esta comunicación ha beneficiado mucho porque antes era como un triángulo: las marcas tenían que ir por la revista o tenían que ir por la  celebridad; ahora pueden ir con el consumidor directamente y de hecho creo que los empodera.

¿Qué debe saber alguien que quiere crear una marca nueva?¿Cuál es el punto de partida?

Más que nada encontrar su nicho. Si quieres ser un diseñador debes asegurarte que estás haciendo algo que realmente valga la pena, porque ya todo está hecho, entonces hay que proponer algo distinto y algo que realmente esté aportando a la comunidad.

Tú destacas la importancia de incluir a comunidades y artesanos en los procesos. Sin embargo, ¿cómo cuidar que no se aproveche de este aspecto como un factor de exotismo o de folklorización?

Yo creo que ese es el límite. Hay diseñadores que lo entienden y otros que no. Va de la mano de una conversación; tenemos que empezar a hablar más de ese tema. Una cosa es trabajar con artesanos -súper valioso e importante-, pero otra cosa es robar sus diseños. Trabajar junto con ellos para que generar nuevas técnicas pero no aprovechar del artesano, y también el tema de comercio justo: pagarles adecuadamente.

Kelly, a la moda y a su modo 

¿Cómo vives la moda en tu día a día o tú la creas?

Me preocupo mucho. A mí me gusta la ropa, sin embargo estoy intentando ser más consciente, al seleccionar piezas que me encantan, que sean atemporales y pensando cuántas veces me las puedo poner. 

¿Hay algo que jamás incluirías en tu closet?

Honestamente mi estilo ha cambiado a lo largo de los años y sobre todo trabajando en moda. Intento escoger piezas que son atemporales, casi no compro estampados, prefiero comprar prendas que no van a pasar de moda.

¿El buen gusto se adquiere, se aprende o es innato?

Pienso que ambos, por ejemplo, yo nací en una familia creativa y de pronto tengo esa parte, pero también con el tiempo uno puede ir desarrollando o ir aprendiendo. También se da en base de tus experiencias, de lo que has visto, vas acumulando información, vas entrenando tu ojo y aprendiendo diferentes gustos. Entonces creo que sí es un tema que vas desarrollando.

¿Cómo asumes los retos?

Me gustan. Creo que siempre a uno le da un poco de miedo probar nuevas cosas o enfrentar algo nuevo, pero siempre me gusta retarme. Soy una persona a la que no le gusta quedarse quieta; de hecho quedarme quieta me asusta.

Fuiste reconocida entre las 500 personas más influyentes en el mundo de la moda. ¿A qué lugar te lleva ese reconocimiento?

Es un gran honor, creo que soy una persona súper apasionada. Nunca estudié periodismo buscando el reconocimiento, siempre me ha guiado la pasión. Esa pasión y mi trabajo me han llevado a donde estoy; entonces no fue algo que busqué y me siento realmente afortunada.

¿Qué te inspira?

Viajar, leer y el arte me inspiran bastante. Así como otras personas apasionadas Y ahora mi hija; tengo una hija de nueve meses y es una gran inspiración en mi vida.

¿Cómo es la cotidianidad con tu familia?

Pues ahora vivimos los tres (mi esposo, mi hija y yo) en Bogotá y solo somos los tres. Mi familia está toda en Miami. Ahora estamos en una nueva etapa y mi dinámica es muy diferente. Antes viajaba mucho por el mundo, pero ahora estamos sembrando raíces en Bogotá, gracias a la nueva bendición de la familia.

¿Qué te quita el sueño?

Tengo miedo de que algo malo le vaya a suceder a alguien que quiera.

¿Que te da paz?

Estar rodeada de mi familia.